Mirar diferente

Cuando Juan el Bautista fue arrestado Jesús comienza a hablar de tres cosas que en realidad son una sola: el Reino está cerca; hay que convertirse; y hay que creer en la Buena Noticia.

El Reino está cerca. No sólo en el tiempo, (falta poco), también en el espacio, (está por acá); si miramos bien podemos verlo, ahora. Jesús invita a ver la realidad con ojos nuevos, no invita a mirar para otro lado sino a mirar diferente. Si miramos bien podemos ver los signos de ese Reino nuevo, de esa nueva manera de vivir y convivir que ya está germinando y que poco a poco va creciendo como una pequeña semilla en el campo.

Para ver ese Reino hay que convertirse, hay que mirar de otra manera, cambiar el punto de vista. A veces nos proponemos vivir como Jesús sin dar ese paso previo que es mirar la realidad desde el lugar que la mira él. La invitación del Señor es en primer lugar a ver a Dios como él lo ve; después podemos ver las personas, las cosas, la creación entera como él las ve. La invitación es a cambiar nuestro punto de vista sobre nosotros mismos, vernos con sus ojos, vernos como el Padre que nos ha creado nos mira.

¿Y cómo nos mira Dios? ¡Esa justamente es la Buena Noticia! Su mirada llena de amor y compasión es lo que tenemos que creer. El paso que hay que dar, lo que tenemos que aceptar, es que la mirada de Dios sobre nosotros y nuestro mundo es infinitamente mejor que la nuestra; que cuando Él nos mira se conmueve de compasión. La dificultad que tenemos para creer está en lo buena que es la Buena Noticia. Estamos bien entrenados en aceptar malas noticias, en procurar entender lo incomprensible. Lo que cuesta creer es que la noticia sea tan buena; que la noticia sea que Dios no es como nosotros lo imaginamos; que Jesús nos diga que Dios no se fija en lo que nos merecemos sino en lo que necesitamos.

Entonces el Señor comienza a llamar a sus primeros discípulos, son pescadores que en un momento dejan todo por seguirlo. No son especialistas en cuestiones religiosas que tienen que hacer un curso para después ponerse a enseñar, simplemente se dejan llevar por su entusiasmo. Ellos quieren anunciar al mundo esa nueva manera de ver la vida que ese misterioso carpintero vive y contagia.

Mc 1, 14-20


Después, que Juan Bautista fue arrestado, Jesús se dirigió a Galilea. Allí proclamaba la Buena Noticia de Dios, diciendo: "El tiempo se ha cumplido: el Reino de Dios está cerca. Conviértanse y crean en la Buena Noticia". 

Mientras iba por la orilla del mar de Galilea, vio a Simón y a su hermano Andrés, que echaban las redes en el agua, porque eran pescadores. Jesús les dijo: "Síganme, y yo los haré pescadores de hombres". Inmediatamente, ellos dejaron sus redes y lo siguieron. 

Y avanzando un poco, vio a Santiago, hijo de Zebedeo, y a su hermano Juan, que estaban también en su barca arreglando las redes. En seguida los llamó, y ellos, dejando en la barca a su padre Zebedeo con los jornaleros, lo siguieron.