ncbergoglioComo lo indica el título, este libro pretende “compartir lo que creemos”, sencillamente, como lo hizo el mismo Jesús, “sin caer en la trampa de las discusiones que rebajan la creencia del nivel de las ideas y las opciones de vida al nivel de ideología”. El autor comparte su fe con sencillez porque sabe que la fe en Jesucristo no puede imponerse, más bien, proponerse por medio del testimonio cotidiano. La Iglesia crece no precisamente por proselitismo, sino “por atracción”: como Cristo atrae todo a sí con la fuerza del amor (cf. Benedicto XVI, Homilía en la Eucaristía de inauguración de la Conferencia de Aparecida). Una propuesta que atrae, una propuesta encarnada en Jesucristo y, luego, a través del testimonio de sus discípulos.

Esta obra es testimonial, tal como el mismo autor lo expresa: “Traté de poner por escrito lo que no había aprendido en ningún libro. Como la vida es afortunadamente más compleja y menos organizada que las teorías, tuve que resignarme a un resultado algo desordenado y necesariamente incompleto… Utilicé como hilo conductor algunos relatos de los evangelios que me han acompañado desde la niñez y fueron clave a lo largo de los años. En el intento de comprender y vivir esos textos, se fue armando el núcleo de mi fe”.

Este libro es para leerlo pausada y repetidamente, dejando que sus capítulos vayan entrando en nuestro corazón; ésta será la segunda parte de la obra: la reflexión cordial, la contemplatividad de las escenas evangélicas descriptas… y de allí progresar en profundidad en el conocimiento y experiencia de nuestra fe en Jesucristo. Por ello, se puede decir que se trata de un punto de partida, de una obra inconclusa. La iremos concluyendo cada uno de nosotros.

Oesterheld es maestro en ponernos en camino y dejarnos progresar a nosotros;  él es un caminante, un hombre  que busca siempre más. Su alma está abierta a la sorpresa que lo lanza hacia el horizonte, por el camino de la búsqueda atraída por el reflejo de la gloria del amor de Dios (cf. Aparecida 159). En este libro, Oesterheld nos comparte su corazón creyente y nos propone la fe con la humildad de quien sabe que la recibió como regalo, gratuitamente. Deseo que su coherencia cristiana, testimonial, nos acompañe en el camino de la fe y el servicio.

 

Buenos Aires, 21 de febrero de 2010. Primer domingo de cuaresma.

Card. Jorge Mario Bergoglio s.j.

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